Lunes, 24 de septiembre (13/01/2000).
Realmente se puede decir que el viaje empezó el viernes 21, ya que a pesar de haberlo cogido libre para poder organizarme el equipaje, la mañana se torció teniendo que ir al curro a atender a unos clientes y la tarde la perdí buscando un dentista que me matará un nervio que le dio por dar la murga (y no es plan de ir con flemón a un país como Etiopía). El sábado todo eran prisas, organización de las cosas, compras de última hora, no hay espacio, me sobran kilos…
A la hora de la cena ya estaba la maleta y las mochilas cerradas
y listas. Cena con Emilio y Fernando en casa, después copeta habitual y despedida de mis amigos valencianos por todo lo alto. Miguel me llevó del after a casa, ducha, café y al aeropuerto a coger el vuelo a Madrid. Los 45 minutos de vuelo se me pasaron sin enterarme, aun no habían cerrado las puertas que yo ya estaba durmiendo y así hasta el aterrizaje. Tras dejar las maletas en la consigna de la T1, comida con la familia en casa de mi hermana y siestecilla. Después cervecicas con Luis, cena y más copeteo. La misión era no dormir, ya que a las 3 cogía un taxi al aeropuerto. Y así fue… misión cumplida, con Luis y los turolenses de Allucant
(¡el mundo es un pañuelo!) resistí en pie y a las cuatro de la mañana estaba haciendo fila frente al mostrador 263 de Barajas para embarcar rumbo a Frankfurt. Ventanilla en el vuelo a Frankfurt y salida de emergencia en el vuelo a Addis. Cambio de terminales sin problemas aunque unas escaleras mecánicas no vendrían mal, dos ascensores se quedan escasos (punto negativo para los alemanes). Diez horas de vuelo, incluida una de escala en Khartoum, de las cuales solo me desperté para comer (aunque me lo podía haber ahorrado). Llegada con media hora de retraso, aterrizar en Addis es un pozo sin fin, bajas y bajas, el azafato que tenia frente a mi ponía cara de circunstancias al ver que seguían anunciando que aterrizábamos en breves y seguíamos dando vueltas… en fin… todo con normalidad. A la carrera a realizar la “VISA on arrival” para evitar la mega-cola de todo el vuelo y a cambiar el dinero, cuenta la pasta, recuenta la pasta, lo anota en la calculadora, la cuenta de nuevo, lo anota en un papel, en un momento sobó los billetes más que desde que sólo eran pasta de papel. Recogida de equipaje y salida triunfal con Pako y Cristina esperando. Mi cuerpo estaba en Addis, mi mente aun no era consciente. Primer paseo por Asco, y acomodación en la cabaña de voluntarios, nueva ubicación que merece un post aparte.


1 comentario:
me alegro mucho que hayas vuelto bien. ya nos iras contando con detalle. un abrazo. tu primo miguel
Publicar un comentario